Sunday, January 20, 2013









































Naciste un 29 de junio, niño dios, el día del santo de tu abuelo. Yo quería llamarte como él, pero ya habíamos decidido que ibas a llamarte así como te llamas, y no hubo manera de hacer cambiar de opinión a papá. Tardaste en salir, sabías muy bien que yo me encontraba muy bien estando embarazada, había engordado todo lo que había podido y más, estaba ágil y me veía guapísima. Pero diez días después de la fecha en la que te tocaba llegar al mundo, un equipo de médicos decidía que ya estaba bien de embarazo y que ibas a nacer sí o sí en un parto inducido. Yo no estaba muy convencida, porque nadie supo decirme por qué realmente íbamos a obligarte a salir si todo estaba bien y tú estabas perfectamente ahí dentro. Pero tuve miedo, Teo, eres el primer hijo que tengo, y cuando un médico te dice que hay que hacer algo en una situación así, piensas que debe de tener razón, aunque al final descubras que podríamos haber esperado un poco más. Me llenaron de cables y tubos y aparatos que iban enganchados en tu cabecita y no pasé muy buen momento en el paritorio, la verdad. Pobrecito tú, que no debías entender nada. Que de repente sin que te diera la gana te tocaran la moral y te obligaran a hacer algo por lo que no estabas preparado ni yo tampoco. Al final no hubo manera, bebé, y tuvieron que hacernos una cesárea.

Ya no lloro cuando recuerdo que de tanta anestesia no recuerdo practicamente nada, pero estuve muy triste una temporada. Una se imagina que va a tener un parto "normal", con sus pujos y sus cosas, con un bebé sobre el pecho y muchas lágrimas de felicidad y de repente nada de eso es real. Mi realidad fui yo, sola en un quirófano, solamente concentrada en no temblar, porque la anestesia me hacía tiritar muchísimo, y unicamente pensaba en esas hojas que caen de los arboles en otoño, en el aire y en el frío, aunque fuera casi el mes de julio. Y me dormía. Y el anestesista me despertaba. Y te sacaron de mí y nos presentaron, de lejos, y me dejaron darte un beso en la mejilla y te llevaron con tu padre.
 Al día siguiente casi seguía pensando que no habías nacido todavía. De repente estabas aquí y yo no sabía muy bien cómo había pasado.

Lo de después tampoco fue un coser y cantar, no creas. Crear un vínculo habiéndonos presentado tan aparatosamente no fue fácil. Tuvimos que acostumbrarnos a estar solos muchas horas, en casa, con el calor que hacía, y el ruido de la calle, que en esas fechas en el barrio en el que naciste es una cosa espantosa. Y yo tenía unas grapas en lo que llaman la línea del biquini, y me costaba muchísimo moverme. Que me da igual la cicatriz, digo. Que todo el mundo me pregunta por lo mismo. Que la cicatriz es lo de menos, joder. Si algún día vives de cerca una cesárea no preguntes por la cicatriz, por favor, es absurdo.

Pero tuve un embarazo muy bonito, te lo prometo. Y ahora te quiero más que a nada en el mundo.
Tienes muchos tíos y tías postizos, y cuatro o cinco madrinas. Y todos ellos estuvieron mucho conmigo mientras estábamos esperándote. Te traían regalos continuamente y nos imaginábamos cómo serías. Yo pensaba que ibas a ser muy feo y con mucho pelo, y tu tía Claire me tomaba el pelo diciéndome que iba a parir un gato. Nos hicieron una fiesta antes de que nacieras y llenamos la casa con tu ropa y globos azules, e hicimos juegos como a ver quien hacía el mejor feto de plastelina (cosas de tu tía Silvia, que te voy a decir...)

Ya tienes algo más de seis meses y comes purés y papillas. Tienes unos enormes ojos azules y una boca que es un clon de la mía. Dices hola con la manita y te gusta mucho que te cante los cinco lobitos. Duermes conmigo y me das la mano por las noches, sin que yo te la pida. Siempre has odiado ir en el cuco y vas sentado casi desde que naciste, porque te gusta mucho observarlo todo. Y gritar, cuando estas contento gritas mucho. No te duelen las inyecciones que te pone la enfermera, eres muy valiente, bebé. El chupete te da asco y los he tirado todos a la basura porque nunca te han servido de nada. A ti lo que te gusta es ir por casa con el andador, y el mando de la tele, porque a tus juguetes les haces poco caso, la verdad.

Te regalo todas las flores del jardín del abuelo, que es donde más te gusta estar, mirando a los peces del estanque. Eres mi milagro y te quiero por encima de todas las cosas. Y no tienes miedo a los monstruos, bebé. Y yo, tampoco.


12 comments:

Anita Patata Frita said...

He llorado. Que bonito.

Anonymous said...

Hola Emma,
Te entiemndo perfectamente. Mi hija Abril nació el 30 de Julio, se lleva muy poquito con el tuyo, también por cesárea.
Yoo estaba decidida a no ponerme ni la epidural, pero por circunstancias de la vida, nació de esta manera tan aparatosa. A diferencia de ti, yo estaba sola en el quirofona porque no dejaron que mi madre entrara. Su padre nos dejó al principio de embarazo despues de 5 años de relacion...imaginate lo que pude passar despues, sola, con los dolores de la cesrarea y con las ganas de compartir cosas bonitas con alguien que no nos quiere, un drama vamos. Ahora Abril tiene casi 6 meses, y me siento la persona más afortunada de este mundo por tener un bebé tan sano y precioso como es ella.
Te cuento mi caso, porque veas que las penas duran lo que quieras seguir tu llorando....
con mi hija lo vuelvo a vivir todo por primera vez y es lo mejor de este mundo.
Incluso me he vuelto a enamorar.

Un beso, cuida mucho de Teo, y disfruta de la vida que es lo mejor.

fan 1061 said...

estás hecha una madraza ¡

Itziar said...

No te flageles con la cesarea. No merece la pena.
Mis gemelos nacieron tres semanas despues que tu hijo, y los mios tambien nacieron por cesarea. Yo no lo viví tan mal como tu lo recuerdas. Eso si, las dos horas que estuve separada de mis niños se me hicieron eternas. Y el momento del pinchazo de la anestesia fue terrible.

Y si tambien tengo una cicatriz, cicatriz que no me va a importar enseñar el verano que viene en la playa nudista a la que suelo ir. Yo ya tenia una cicatriz en ese sitio, y fue por una operacion para quitarme un mioma que me impedía quedarme embarazada. Esa cicatriz era muy fea, horrorosa. Pero la de la cesarea de mis hijos la llevo con mucho orgullo. Esa cicatriz forma parte de mi vida.....

Si algún dia tu hijo lee este texti estará muy orgulloso del cariño que desprende........

INES said...

La semana pasada tuve un aborto... jamás pensé que psicológicamente algo pudiera hacerme tanto daño...
Pero te leo, y también me importa una mierda la cicatriz, y estoy cagada de miedo cuando lo/la tenga en mis brazos y ni siquiera entienda lo que siento...
Gracias por describir una realidad... espero pasar pronto por algo así. Te envidio. Pero tendré mi momento.
Te leo... siempre.

Anonymous said...

El 29 de Junio también es Santa Emma :)

Anonymous said...

Has sido capaz de despertar el instinto maternal de alguien con apenas 18 Gracias por escribir, Emma

el cielo de lo nuestro said...


Mi hijo cumplirá dentro de unos días 4 años, verás cuando te digas cosas como " qué guapa estás hoy mamá" o "te quiero hasta el sol". Tu texto es tan lindo...

Gelolas_Vintage said...

Es precioso!! no soy mamá y dudo que algún día quiera serlo pero me parece increíble lo que has escrito, genial

www.gelolasvintageshop.blogspot.com

Anonymous said...

Tu blog ahora es mucho más tú, por eso mola mucho más. Enhorabuena, por todo (a pesar de...)

O prinsipiño das jafas asules said...

Sin palabras, ojalá algún día pueda/podamos ser padres. Espero ansioso nuevo post.

Anonymous said...

Qué bonito Emma, es precioso xxx

Elena A.